En los últimos años, el término therian ha ganado visibilidad en redes sociales y plataformas digitales, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos. Aunque para algunos puede parecer una tendencia reciente, se trata de una identidad que tiene antecedentes en comunidades en línea que surgieron desde la década de 1990.
El concepto de therianthropy describe a personas que afirman identificarse —a nivel psicológico o espiritual— con un animal no humano. Quienes se asumen como therians sostienen que su vínculo no es simbólico ni estético, sino parte de su vivencia interna. Esta identificación puede estar relacionada con la percepción de compartir rasgos instintivos, conductuales o emocionales con una especie específica, como lobos, felinos o aves.
Especialistas en psicología social explican que este fenómeno debe entenderse dentro de un contexto más amplio de construcción de identidad en entornos digitales. La expansión de comunidades virtuales ha permitido que personas con experiencias similares se conecten, compartan testimonios y desarrollen un lenguaje propio para describir su vivencia. En ese sentido, internet ha sido un espacio clave para su organización y visibilización.
Es importante subrayar que la identidad therian no está reconocida como una categoría clínica por manuales diagnósticos como el DSM-5 de la Asociación Americana de Psiquiatría. Tampoco se considera, en términos médicos, una condición de salud mental por sí misma. Profesionales en salud mental señalan que la clave está en distinguir entre identidad simbólica o subjetiva y posibles afectaciones funcionales; es decir, solo sería motivo de atención clínica si genera malestar significativo o interfiere con la vida cotidiana.
El fenómeno también ha generado controversia pública. Mientras algunas voces lo interpretan como una forma legítima de autoexpresión, otras lo critican o lo confunden con dinámicas performativas vinculadas a redes sociales. Expertos en cultura digital advierten que la simplificación o estigmatización puede provocar desinformación, especialmente cuando se mezcla con contenidos virales fuera de contexto.
Desde la perspectiva académica, investigadores en estudios culturales han señalado que las identidades emergentes suelen reflejar transformaciones en la manera en que las nuevas generaciones comprenden el yo, la pertenencia y la relación con la naturaleza. En ese marco, el debate sobre los therians forma parte de una conversación más amplia sobre diversidad identitaria y socialización digital.
En un entorno donde las etiquetas circulan con rapidez, especialistas recomiendan abordar el tema con información verificada, evitando juicios apresurados. Más allá de la polémica, el fenómeno invita a analizar cómo las comunidades contemporáneas redefinen conceptos tradicionales de identidad y pertenencia en la era digital.












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