El desmontaje del reloj frente a Capama genera molestia entre vecinos y comerciantes, quienes cuestionan la falta de transparencia y la prioridad de esta acción en una ciudad con rezagos en servicios básicos.
Acapulco, Gro., 15 de enero 2026.— Sin previo aviso a la ciudadanía ni información oficial clara, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) inició el retiro del reloj urbano ubicado en la intersección de la avenida Adolfo López Mateos y la calle Hidalgo, frente a las oficinas de Capama, un punto que durante años funcionó como referencia cotidiana para automovilistas y peatones.
Desde la noche de este [día], maquinaria pesada fue desplegada en la zona, provocando afectaciones temporales a la movilidad y sorpresa entre habitantes del área, quienes señalaron no haber sido notificados sobre los motivos del desmontaje ni sobre el destino final de la estructura.
Evodio Velázquez Aguirre
El reloj fue instalado durante la administración municipal encabezada por Evodio Velázquez Aguirre y, con el paso del tiempo, se convirtió en un elemento funcional y simbólico del entorno urbano, utilizado como punto de encuentro y referencia vial. Para muchos ciudadanos, su retiro refleja una forma recurrente de intervenir el espacio público sin consulta ni comunicación previa, lo que alimenta la percepción de decisiones unilaterales.
Vecinos y comerciantes cuestionaron la prioridad de esta acción, al considerar que Acapulco enfrenta problemáticas más urgentes como calles en mal estado, deficiencias en servicios públicos y falta de mantenimiento urbano. “Hay muchas cosas que sí afectan la vida diaria y siguen sin atenderse”, señalaron habitantes de la zona.
Hasta el cierre de esta edición, Fonatur no había emitido un posicionamiento oficial que precise si el reloj será reubicado, sustituido o si su retiro forma parte de un proyecto integral de reordenamiento urbano, lo que ha generado incertidumbre y descontento social.
El retiro de este elemento no solo modifica el paisaje urbano del centro de la ciudad, sino que refuerza entre los acapulqueños la sensación de desconexión entre las autoridades y las necesidades reales de la ciudadanía, quienes demandan mayor transparencia, planeación y diálogo antes de ejecutar acciones que impactan directamente en su entorno cotidiano.
















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