Crisis institucional en el Hospital Regional del ISSSTE en Acapulco: destituciones, adeudos y tensiones políticas
Acapulco, Guerrero.— La Dirección General del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), encabezada por Martí Batres Guadarrama, ordenó la destitución del director del Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE) de Acapulco, Juan Carlos Hernández Luna, en medio de denuncias formales por presuntas irregularidades administrativas, opacidad en la asignación de plazas y un conflicto laboral que mantiene sin salario a decenas de trabajadores desde hace cinco meses.
La decisión se produce tras señalamientos públicos de la Comisión Intersindical, Asociaciones Civiles y Derechohabientes del ISSSTE en Guerrero y coincide con manifestaciones de personal médico que reclama el pago de salarios derivados del proceso de basificación iniciado en 2025. De acuerdo con minutas federales firmadas el 31 de julio y 1 de agosto de ese año, 262 plazas fueron asignadas para la nueva unidad hospitalaria; sin embargo, quienes asumieron funciones el 1 de septiembre no han recibido remuneración ni prestaciones bajo el argumento de insuficiencia presupuestal.
Trabajadores afectados
En conferencia de prensa, el anestesiólogo José Arturo Ávila Vega, vocero de los trabajadores afectados, sostuvo que el hospital —presentado oficialmente como uno de los proyectos estratégicos de alta especialidad en la región— opera por debajo del 50 por ciento de su plantilla necesaria. Señaló que el déficit impacta directamente en áreas críticas como terapia intensiva, traumatología y anestesiología, lo que ha derivado en cirugías suspendidas y en decisiones médicas de alto riesgo por falta de cobertura simultánea. “Un hospital moderno sin personal completo es solo infraestructura”, expresó.
El relevo en la dirección, lejos de cerrar el conflicto, ha generado nuevas tensiones. La designación de la doctora Edna Asuan Pichardo Aguirre como nueva titular del HRAE ha sido cuestionada por trabajadores que consideran insuficiente su experiencia para conducir un hospital de tercer nivel y que la vinculan con decisiones administrativas controvertidas. Hasta el momento, la Delegación del ISSSTE en Guerrero no ha emitido un posicionamiento público detallado sobre su nombramiento ni sobre los criterios técnicos que lo sustentan.
La crisis se inscribe en un contexto más amplio de reestructuración institucional impulsado por el Gobierno Federal bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien ha reiterado el compromiso de fortalecer el sistema público de salud y garantizar atención universal. Desde la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de la Función Pública no se ha informado oficialmente sobre observaciones presupuestales específicas en el hospital de Acapulco, aunque fuentes internas reconocen que el proceso de transición administrativa ha implicado auditorías y revisión de nóminas.
Denuncias
En ese marco, trabajadores denunciaron la detección de más de 150 plazas irregulares o sin funciones comprobables durante la etapa anterior, lo que habría motivado las recientes destituciones, entre ellas la del subdirector administrativo y la coordinación de Recursos Humanos. Las autoridades federales no han confirmado públicamente el número exacto de bajas ni los resultados preliminares de las investigaciones internas.
Más allá del conflicto político, el impacto tangible recae en los derechohabientes. Personal médico refiere que el traslado de trabajadores desde la antigua clínica de Ruiz Cortines no ha sido suficiente para cubrir la demanda hospitalaria en una ciudad con alta presión demográfica y rezagos estructurales en salud. La promesa de convertir al hospital en referente regional enfrenta ahora el desafío de estabilizar su plantilla, transparentar el uso de recursos y restablecer la confianza interna.
El doctor Ávila Vega anunció que, ante la falta de respuesta satisfactoria de los órganos internos de control, los trabajadores analizan recurrir a instancias jurisdiccionales para exigir el pago de salarios y la ratificación de plazas formalmente otorgadas. El ISSSTE, por su parte, mantiene abierto el proceso de revisión administrativa.
La crisis del HRAE Acapulco expone una tensión recurrente en el sistema público mexicano: la distancia entre el diseño institucional y su ejecución operativa. Resolverla no solo implica ajustes administrativos, sino una redefinición clara de responsabilidades y transparencia en la gestión de uno de los pilares de la seguridad social del país.
















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